VIEJOS SON LOS TRAPOS

Corría el mes deJunio del año 2008 y mi reloj biológico indicaba que ya había cumplido mis 51 años de edad, cuando por primera vez en la vida me integraba a la práctica de las artes marciales.

Si bien toda mi vida me agrado este deporte marcial, y mucho mas después de ver algunas películas sobre la vida de Bruce Lee, los avatares de la vida impidieron que pudiera practicarlo cuando era joven y ahora, un poco por mi y otro poco por hacerle ver a mi hijo - de cinco años en aquel momento -, que nada es imposible, así que comencé a practicar.

La casualidad quiso que por un tema de cercanía a mi domicilio, me interesara en la práctica del Tang Soo Do, y una vez comenzada la práctica, decidí que esto era lo que buscaba.

Como todo adulto, pasado en años y con escasa o casi nula actividad deportiva, los comienzos han sido sumamente difíciles, máxime que me exigía mas de lo que debía por el solo hecho de demostrarle (no se a quien) que todavía podía.

Al comenzar la actividad, no me preocupaba avanzar en la cadena de cinturones, ya que la práctica para mi solo era con el fin de estar físicamente bien para poder acompañar a mi pequeño durante los años en los que todavía pueda llegar a necesitarme y que como padre responsable deba ser su sostén, dada la diferencia de edades entre ambos.

Muchas personas a mi edad, están jugando cartas, bochas o actividades similares, en tanto yo que siempre he ido contra la corriente, comencé con un deporte exigente como las artes marciales.

Al comienzo temí poder alcanzar los objetivos impuestos, máxime que padezco de una hernia de disco que hasta entonces me tenia a mal traer una vez por semana y que desde que comencé la práctica activa, solo molesta eventualmente.

Hacia fines de ese año se nos invito a participar en un torneo de la Asociación Mundial de Tang Soo Do en el Gimnasio Botaro del Club Atlético Independiente ante el Gran Master e Instructores de distintos países que nos visitaban; e incentivado a participar por parte de mi instructor, me inscribí en la misma obteniendo dos medallas, Plateada (2º puesto) en Formas y Dorada (1º puesto) en Combate

Participe un tiempo sin preocuparme por avanzar como GUP, pero veía que otros que comenzaron después, aprendían cosas que yo no sabía (dado que no estaba interesado en avanzar), y no me eran enseñadas, por lo que sentí que mi esfuerzo no era suficiente, así que me puse como meta, escalar como GUP, y así lo hice; cada vez que mi hijo daba examen, yo también lo hacía y hoy que ambos somos cuarto GUP, vamos por mas.

Todo transcurría dentro de los parámetros habituales en nuestra práctica, hasta el día en que nuestro instructor nos comentó que el nivel por el que transitábamos debíamos romper madera. Grande fue mi sorpresa, con solo ver el grosor de la madera, ya estaba por arrugar pero claro esta, siempre tengo un referente que hoy tiene siete años que me incentiva y para quien sigo siendo el héroe. Eso solo fue motivo suficiente y sabía que no debía defraudarlo a él y tampoco a mi mismo, ni pensar en defraudar a quienes confiaron en mi, en especial mis compañeros e instructores y por supuesto al Master Christian Álvarez.

Desde ya que esa experiencia, hizo que me concentrara de forma tal que no solo rompí la madera indicada, creo que la potencia que aplique permitía romper mas de una pero no quiero agrandarme ya que solo rompí lo indicado y las suposiciones no valen en este arte.

Seguí avanzando en mi carrera hacia la meta, aún que la meta final no existe, ya que si nuestro Gran Master aún sigue aprendiendo, a mi me faltan infinidad de décadas para poder aspirar a dar mi primer paso.

Soy consciente que a pesar de lo mucho que me falta, he recorrido un importante y fructífero camino, nadie daba mucho por mi continuidad (inclusive yo mismo) y sin embargo acá estoy, sudando en cada entrenamiento, dando lo máximo que puedo y practicando en casa con mi hijo que suele corregirme ante cualquier desliz que yo pueda cometer. Teniendo nuestro Sabhon un aliado para que me instruya.

He contado en varias ocasiones con el beneplácito del instructor de nuestra escuela, quien me ha permitido colaborar en las clases de GUP donde no solo debía colaborar y mantener el orden de los CHO BO JA, sino que cada técnica que se les pedía, me obligaba a mi a hacerla de la forma correcta para poder trasmitir mi experiencia y conocimientos del modo adecuado a los mas nuevos.

Hoy, al llevar a mi hijo a sus prácticas habituales, voy preparado con el Do Bock por si el instructor me pide colaborar, a la vez que cuando lo hago, interactúo con los practicantes de modo que yo también entreno.

Pero no quiero aburrir a nadie con mi historia, sino hacer reflexionar a aquellos que piensan que por su edad, ya les paso el momento de practicar este tipo de deporte. A ellos puedo decirles que yo he sido el "conejillo de indias" que ha hecho la prueba de ver si se podía comenzar una actividad deportiva de exigencia después de los cincuenta, a todos ellos les digo, ¡SI! SE PUEDE, NO LO DUDEN, comiencen a hacerlo regularmente, se ahorraran mucho dinero en médicos y remedios, podrán alcanzar cualquier meta y jamás se les pasará por la cabeza el pensar en envejecer, ya que solo envejece quien no se atreve a seguir avanzando y yo he encontrado en el Tang Soo Do una enorme cantidad de amigos que me ayudan a crecer y me brindan el respeto y admiración por la fuerza de voluntad y energía que pongo en cada práctica.

A vos, ¡Si, a vos te digo!; te espero para la práctica de artes marciales, no importa cual sea tu edad biológica, podes y debes estar mejor, no lo hagas por tu hijos, tal vez ya estén criados y no precisen de vos, no lo hagas por tus nietos, quizá los veas muy espaciado y consideren que estas "fuera de moda" porque no sabemos demasiado de computación, o como funciona la Play o no tenemos el ultimo MP3, un celular de onda o quien sabe para cuantas cosas ya estemos fuera de onda o la tecnología nos pase por arriba.

Hazlo por vos, por estar bien para vos, por tener con quien compartir una actividad hermosa, por sentirte sano y útil, y por saber que todo lo que aprendes aquí, aquí mismo podrás enseñarlo, este arte milenario no cambio con la tecnología y la tecnología no ha de cambiarlo.-

A todos quienes me ayudaron a llegar hasta acá, a quienes me ayudarán de aquí en adelante, a quienes me han pegado obligándome a mejorar mi defensa, a quienes tal vez lastime por mi torpeza al no saber medir un ataque, a mi instructor, a mi esposa y mi hijo; a todos ellos les doy las gracias. Pero por sobre todo a mi propia fuerza de voluntad, que hace que no desista a pesar de los distintos contratiempos y obligaciones que como adulto uno tiene.

Víctor Rubén Blanco



Creada por Abate Roberto Ezequiel - Buenos Aires - Argentina - ezeab_87@hotmail.com